Llega el ritual constante del Ocaso.
Señal inevitable del transcurrir del TODO, el Cosmos.
El Caos relativo, la secuencia interminable del transcurrir del irreal tiempo, la sordida noche y el jubilioso dia, los puntos distantes unidos en el fino e imperceptible horizonte, los polos relativos de la vida.
Las señales que marcan el curso de la vida marcadas en el cielo, como cual pintor de una obra interminable se tratase.
Y todo, para admirar solo segundos de la majestuosidad que se tiene frente a uno en cada caida de la tarde.
Pasaran dias y, cada dia, el Universo, volvera a mostrarnos su majestuosidad en la simpleza de una puesta o el teñido a pequeñas pinceladas de un negro cielo de estrellas.
Volveremos a perdernos en ese instante, buscando nuestro principio, en la grandeza de un TODO.
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