miércoles, 30 de enero de 2008

La sabiduría del que calla: El valor de las palabras mudas.

"Más vale permanecer callado y que sospechen tu necedad
que hablar y quitarles toda duda de ello".
Abraham Lincoln
¿Quien conoce el valor de las palabras nunca pronunciadas?
¿Quien sabe el precio de un silencio?
La calma y el silencio de quien sabe. El aguardo de las respuestas de quien conoce la misma, solo a la espera de encontrar la misma solución a una misma incognita, disfrazada de ignorancia.
La avaría de saber de aquel que atento, espera rios de sabidría de labios que solo se pronuncian justamente, sin sentencias, sin vanidad, sin orgullo. Solo conocedor de saber que aún no sabe tanto y aprende la humildad de escuchar.
La impronta del Maestro que desde su tarima imaginaría y con la paciencia de los años, coloca los ladrillos de ese templo que es el saber. La arquitectura celestial de las bóvedas infinitas.
No hay mayor enseñanza que aquel que, desde su silencio dice lo que no dicen sus palabras, porque sus infinitos y justos gestos, dibujan la inmensidad del Universo en el msterio de un segundo en silencio...
Callar, la difícil tarea del hombre...
Escucha los silencios, desde las hojas al caer, hasta la sonrisa de un niño. Todo está cargado de sabiduría.
Escucha el silencio, porque en el silencio está el genio de las grandes Obras.

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